Cine de terror mexicano, el secreto está en no jugarle al gringo: Diego Cohen

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Diego Cohen, director de la cinta Perdidos

Para algunos, el cine de terror representa un simple género cuya única finalidad es la de causar miedo por un breve momento, no buscando más que una cinta que les permita ver seres monstruosos o fantasmas espeluznantes; para otros, en cambio, el terror representa la sensación de mantenerse angustiado más allá de la sala de cine; para ellos, el estar aferrados a la butaca es más que pagar un boleto, pues más que ver, sienten, experimentan y se aventuran dentro de la pantalla, fundiéndose con ella, sufriendo con las víctimas o gozando con el asesino o, en mayor medida, lo sobrenatural. Para Diego Cohen, director de las cintas mexicanas de terror Luna de miel y Perdidos, esto último es lo interesante del género, pues la angustia y el miedo que este tipo de cintas genera en el espectador son sensaciones que no sólo deben comenzar con el inicio de la cinta y terminar con los créditos finales, sino que deben acompañar al público hasta lo más profundo de su mente, logrando causarles una noche de insomnio y terror por temor a que aquello que los aterró en la pantalla se manifieste en sus sueños.

A esto, el director comenta que “antes, al ir a ver una cinta de terror, llegabas nervioso al cine, dispuesto a aferrarte a la butaca, siento que se ha perdido esa forma de ver las cosas, hay que regresar al espectador la sensación de ver una película de terror, que al llegar a su casa no pueda dormir”. Un comentario que, tomando en cuenta el cine de terror actual, se mira bastante atinado cuando pareciera que gran parte de los espectadores esperan encontrar, principalmente, un derramamiento de sangre excesivo o torturas cada vez más elaboradas y dolorosas, no importando si detrás de todo esto hay una buena historia que ataque directamente el subconsciente del espectador y no sólo visualmente.

Aun así, ya sea por uno de estos motivos u otros, algo curioso es que en México el género de terror es uno de los productos cinematográficos más consumidos, tan sólo por debajo de la comedia o, como Cohen comenta, de la comedia romántica en especial. Por supuesto, este tipo de comedias suele regirse bajo una misma fórmula, casi de telenovela y que si lo vemos de cierta manera, hacen que el espectro del cine mexicano se vea algo limitado, pues por lo regular las cintas nacionales más taquilleras suelen ser de esta índole, hablando, por supuesto, en el ámbito de las salas comerciales.

Sin embargo, como bien se mencionó, el público mexicano tiene al cine de terror entre sus cintas preferidas cuando asiste al cine; pero entonces, si este género es tan consumido por los espectadores, ¿por qué no se tiene una industria nacional de cine de género y sí de otro tipo de cintas? A esto, Cohen comenta:

“Principalmente porque la gente que tiene los recursos no cree en eso, no te van a dar dinero para hacer cintas violentas o, en sí, que no fomenten los valores católicos, familiares o conservadores. Incluso, en todas las películas que se hacen con recursos podemos encontrar una línea de discurso muy específica, se sigue alimentando la oligarquía y la división de clases, todo el tiempo lo vemos, esconden un discurso increíblemente limitado aún para el público mexicano que está acostumbrado a ver telenovelas, lo cual es lo más limitado del mundo”.

Actualmente el terror mexicano ha cobrado bastante fuerza en los últimos años, con cintas bastante interesantes e incluso controvertidas, por lo que resulta totalmente viable pensar que si este tipo de cintas recibieran el apoyo necesario bien pudiera ser que el país se convirtiera en un gran productor de calidad y cantidad de estas cintas. Asimismo, el director de Perdidos comenta que, junto con otros realizadores del género, planean convertirse en la primera fuerza cinematográfica en México, ya que espera que el espectador mexicano se anime a indagar en otros ámbitos diferentes a la comedia o el melodrama para adentrarse en el cine de terror nacional y, así, el público se dé cuenta que este género es capaz de mostrar cintas con historias totalmente diferentes y atrevidas de las que están acostumbrados a mirar.

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Por supuesto, Cohen no menciona la posibilidad de que México puede ser un gran productor de cine de género sólo por decirlo o como un simple deseo, pues sin muchos detalles aún, nos adelanta que él, junto con otros cineastas de cine de terror que cada vez cobran más fuerza en el país, “se está creando un colectivo llamado Sindicato del Terror, el cual será una fuerza que ayudará a que el cine de género mexicano se convierta en un movimiento real y de alcance global, del cual pronto daremos a saber más”.

Este sindicato, sin duda alguna, se creará en un excelente tiempo para el cine de género nacional, pues el terror mexicano, comenta Diego Cohen, comenzó una nueva etapa desde la cinta Kilómetro 31, de Rigoberto Castañeda. A partir de ahí han venido diversos trabajos que cada vez posicionan más alto a este cine no sólo en nuestro país, sino internacionalmente. “Estamos viviendo un auge del cine de terror en México, el género está teniendo un resurgimiento en el país. Estamos aprovechando mucho de esa corriente que él (Rigoberto) inició, cada vez hay más cineastas y jóvenes con propuestas totalmente distintas que estamos logrando hacer películas muy interesantes y distintas unas de otras”.

Asimismo, aclara que si bien el cine de género en el país está teniendo un resurgir, más importante aún es que no se deje de aprovechar este momento en que está cobrando más fuerza, pues:

“Tenemos la responsabilidad de aprovechar que el cine de terror mexicano va en aumento para permear lo más posible al espectador y que vuelvan a creer en el cine nacional, para que principalmente no vean al cine mexicano como un solo género, sino que se den cuenta que hay muchos géneros distintos. Es decir, hace 30 años no pudo existir un Isaac Ezban, un Lex Ortega, un Rigo Castañeda o cualquier otro director de los que estamos haciendo cine de este tipo, estamos en el momento preciso para que el cine de terror mexicano crezca, tan es así que la ópera prima de Jorge Michel Grau (Somos lo que hay), la cual trata de canibalismo, ha sido la primer cinta de terror nacional que tiene un remake estadounidense”.

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Otro de los factores a tomar en cuenta para Cohen, es que en el país se están viviendo dos etapas muy importantes, la primera de ellas son los espectadores, que están redescubriendo el cine de género; y la segunda es que los realizadores ahora tienen la posibilidad de expresarse libremente en el género que quieran, independientemente de los recursos que se tengan.

Por otro lado, el director de Luna de miel resalta el hecho de que no todo debe recaer sobre público y directores, pues también comenta que respecto al cine de terror nacional, otro factor demasiado importante es que los medios de comunicación deben tomarlo con mayor importancia, pues “resulta que fuera de México, nuestro cine de terror es muy reconocido, entonces, ¿por qué aquí no? Si se le da mayor difusión, eso permeará al público y será una de las formas en que nuestro cine de terror gozará de un futuro espectacular, y no sólo es mi deseo, sino es lo que en verdad puede llegar a suceder si hacemos bien las cosas y se nos da la oportunidad de ello”.

Cabe resaltar el hecho de que, en ocasiones, aún si se le da difusión o no a alguna cinta de este género, los mismos espectadores suelen criticar duramente al cine de terror mexicano al compararlo con el extranjero. Por supuesto, al hablar del cine extranjero se hace referencia, principalmente, a Estados Unidos, el mayor productor de este cine. Sin embargo, Cohen dice entender al público cuando no acepta completamente el cine de género nacional frente al de otros países, pero aclara que la principal causa de esto es debido a una malinterpretación entre uno y otro.

Dicha malinterpretación, asegura Cohen, se da principalmente cuando se quiere comparar al cine de terror nacional con el extranjero sin tomar en cuenta los recursos económicos de los que carece el primero de estos.

“Se debe tomar en cuenta que la mayoría de cintas extranjeras que se presentan tienen un gran presupuesto, el nivel del producto que ellos presentan es altísimo. El secreto para nosotros, los cineastas mexicanos de terror, está en no jugarle al gringo, nunca lo vamos a lograr, lo que tenemos que hacer es contarle al público la historia de una forma mucho más creativa, pues finalmente viendo el cine de género mexicano van a encontrar propuestas mucho más creativas de las que encuentran en otro lugar del mundo que tenga una gran industria o infraestructura cinematográfica”.

Para este director, esto representa una tarea complicada pero no imposible, aunque para logar esto el público también debe contribuir, haciendo énfasis en que se comience a mirar el cine de terror mexicano no en comparativa con el extranjero que trata de imitar las historias que éste cuenta, sino mirándolo ya como un producto original que no intenta parecerse al estadounidense ni al de cualquier otro país, sino como filmes que buscan una identidad propia. Para esto, el cineasta comenta:

“No hay que ver las películas mexicanas tratando de encontrar lo  mismo que nos dan las gringas, hay que encontrar en ellas el sello y la creatividad que el realizador le da, lo cual, para mí, es mucho más interesante que cualquier Conjuro, Insidious (refiriéndose a las cintas de James Wan) o cualquier película de estudio gringa. Las películas mexicanas, por muy independientes que sean y bajo presupuesto que tengan, en creatividad le dan la vuelta al terror estadounidense”.

Sin duda alguna, para Diego Cohen, México es capaz de lograr cosas que llegan a niveles excelentes sin tener los recursos que tienen otros países, y eso representa el gran valor que tiene el cine de género mexicano, pues debe sobresalir la creatividad frente a los bajos recursos económicos, hacer más con menos. Muestra de esto, es que el director menciona el hecho de que cada vez más los filmes de género mexicano son reconocidos en festivales de gran importancia e, incluso, han competido frente a los grandes realizadores de este cine.

“Por ponerte en ejemplo, Luna de miel estuvo en competencia oficial en el BiFan, el festival más importante de género en Asia, en la cual sólo hay 12 cintas en competencia, y esta cinta compitió con Takashi Mike y Christopher Doyle. Otro ejemplo es El Incidente, que estuvo en competencia en Busan. Existen incluso cintas de terror nacional que han tenido gala en Canes, así que yo invitaría al público a darnos la oportunidad, a notar nuestro trabajo pero, principalmente, a festejar nuestro propio cine nacional”. Concluye Cohen.

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Por último, Diego Cohen nos mostró el teaser de su próxima cinta Romina, y podemos adelantarles que seguramente será una de las cintas nacionales más brutales de este año. Pero mientras esperamos a verla competa, recuerden, pase lo que pase, manténganse horrorizados…

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