“Perdidos” de Diego Cohen, una cinta sin pretensiones

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Perdidos, de Diego Cohen, estrena en salas este viernes 20 de enero.

A pesar de que el cine de terror suele ser uno de los géneros más consumidos en las salas de cine de nuestro país, a menudo también resulta ser uno de los más criticados, principalmente porque muchas veces la cinta no cumple con las expectativas que tenía el público respecto a ella, ya sea porque no logró hacerlos experimentar un terror con el que temieran dormir con las luces apagadas, ya sea porque no se mostró la suficiente sangre o, cada vez más frecuente, debido a que algunas de estas películas se anuncian bajo la pretenciosa publicidad del tipo “la película más aterradora desde El Exorcista“, por poner un ejemplo.

Sin embargo, y aunque sean las menos, hay ocasiones en las que una cinta de terror logra enganchar a su trama sin que uno se percate de ello. Muchas veces esto se debe a que la cinta presenta un argumento por demás sencillo, que sólo explicando lo necesario va directo al punto desde su primer fotograma y, sobre todo, que desde un principio tiene en claro qué es lo que quiere hacer experimentar al espectador. Este sería el caso de la cinta Perdidosdel director Diego Cohen, que sin más, lo único que busca es entretener y asustar. Nada más allá de eso, pero tampoco mucho menos.

La cinta de Cohen ha sido exhibida desde el 2014 en diversos festivales de cine de género como lo ha sido Mórbido o Macabro, y en todos ellos se ha presentado simple y sencillamente como lo que es: una película de terror y nada más. Con esto nos referimos no a que sea mala, sino que no busca mayores pretensiones que las de asustar mientras dure la película, por lo que termina siendo bastante entretenida precisamente por ello, pues su único objetivo es ese, entretener, hacer reír y darle miedo al espectador. Una mezcla extraña, pero que funciona.

Perdidos es una película de la productora Grotesque grabada a manera de found footage, es decir, un metraje encontrado que nos presenta la historia de cuatro estudiantes que en el año 2012 se adentraron en un edificio abandonado de la Ciudad de México con la intención de grabar en cámara sucesos paranormales, sin embargo, nunca imaginaron lo que les depararía la noche en que decidieron aventurarse a ello. Afortunadamente, los hechos quedaron registrados y ahora se presentan al público para que puedan ser testigos de los infortunios que le ocurrieron a estos jóvenes.

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Por supuesto, El proyecto de la bruja de Blair Holocausto caníbal dejaron el estandarte muy en alto, siendo prácticamente los found footage por excelencia, aunque seamos sinceros, su mayor éxito radicó en el factor sorpresa que fue el que en su tiempo éstos se tomaron no como películas, sino como sucesos de la vida real y de los cuales se habían conseguido las grabaciones para ser presentadas en cine. Así, en los últimos años el recurso del metraje encontrado ha resurgido con fuerza, y aunque ha dejado filmes tanto excepcionales como lamentables, no cabe duda que su principal aportación al género es la de acercar al espectador un poco más con las situaciones que los protagonistas viven, es decir, trata de poner al público dentro de la piel de la víctima.

Esta última es, precisamente, una ventaja de la cinta Perdidos, pues aunque muy lejana a Holocausto caníbal al no mostrar más que un gore muy sutil, es más cercana a la película de la bruja de Blair, pues la sensación de claustrofobia, desesperación e impotencia que presentó esta última también se manifiestan en esta cinta de terror mexicana; y no es para menos, pues aunque la película de Cohen está grabada con secuencias muy largas que por momentos pueden hacer la película bastante pesada e incluso lenta, es gracias a esto que el director logra causar esa desesperación en el espectador, pues estas secuencias son las que consiguen que se experimente la desesperación y situaciones por demás claustrofóbicas que viven los protagonistas.

Asimismo, resalta el hecho de que si bien la cinta es de terror, comienza de una forma muy ligera, incluso pudiéndose esperar un producto burdo que oscilará entre la comedia forzada y el terror. Afortunadamente, las situaciones y los chistes resultan ser por demás sutiles y que sólo sirven para dar entrada a la verdadera trama de la cinta, es decir, la parte cómica poco a poco se va diluyendo hasta que ésta termina por ser completamente un producto de terror cuya trama es, precisamente, la de presentar fenómenos paranormales.

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Para Cohen, su cinta es un producto de terror que no tiene mayores pretensiones que las de hacer reír y asustar, no es una cinta que pretenda moralizar ni hacer críticas sociales ni discursos políticos, sino simple y sencillamente el de hacer pasar un rato de tensión. Así, Perdidos debe mirarse como un producto que no va más allá de lo que busca y quiere mostrar, pues aunque es sabido que el cine de terror y horror no son sólo filmes que pretendan atemorizar a quien las mire, sino que muchas ocasiones la verdadera sustancia de estas películas es la de criticar y demandar ciertos aspectos y comportamientos sociales, hay veces que es tanto su discurso que en vez de mostrar una cinta de terror termina por ser prácticamente una película por demás surrealista, por lo que, como Perdidos lo muestra, en ocasiones el terror se disfruta más cuando éste se queda en un mero susto y nada más allá de eso.

Y recuerden, manténganse horrorizados…

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